Escrituras de casa, ¿es tuyo el inmueble que habitas?

Imagen para escrituras de casa tomada de Free-Photos en Pixabay

Hablaremos de algunos ejemplos que podremos encontrar, cuando a un inmueble le falta alguna “formalidad”, es decir una condición necesaria o bien un requisito establecido que debe cumplirse de forma obligatoria para obtener las escrituras de casa. 

Muchas personas creen tener la titularidad de un inmueble por el simple hecho de habitar en él, porque algún familiar nos lo heredó “de palabra”. O bien por que se tiene un contrato privado de compraventa. En algunas otras ocasiones se cuenta con un poder notarial para actos de dominio sobre el inmueble.

Este tipo de situaciones es común encontrarlas día a día y ya sea por falta de tiempo, dinero, desidia o inclusive por falta de conocimiento en el tema se descuida la seriedad para acreditarnos como titulares de un bien.

Si te parece familiar alguna de estas situaciones es necesario hacer hincapié que el inmueble no se encuentra debidamente escriturado, conllevando riesgos a quienes creen ostentarse como dueños del inmueble.

¿Cómo formalizar un inmueble?

La escrituración de un inmueble, es la única vía que se tiene para garantizar certeza jurídica frente a terceros sobre la propiedad adquirida. Sólo cumpliendo con este trámite el titular del mismo podrá gravar, enajenar (vender), arrendar o heredar el bien inmueble. 

Dicha escritura de debe encontrarse debidamente inscrita ante el Registro Público de la Propiedad, cuyo objetivo principal es dar a conocer y/o divulgar los hechos y actos que se han celebrado, dando seguridad y publicidad a las partes.

Las escrituras de casa o de cualquier otro inmueble, se deben realizar ante un Notario Público, quien es un profesional del derecho investido de Fe Pública por el Estado., quien se encargará de dar certeza a los actos que se celebren ante él. Además se le encomienda la tarea de vigilar que se cumpla con el procedimiento registral y la carga impositiva necesaria. 

Todo Notario puede formalizar operaciones de inmuebles que se ubiquen en cualquier lugar de la República, sin embargo es preferible buscar alguno que se encuentre dentro de la entidad federativa de donde se ubica el inmueble para una mayor simplicidad. 

Analizado lo anterior, es posible conocer algunos supuestos en los que podría encontrarse un inmueble que necesita de alguna formalidad para poder disponer libremente de él:

Contrato privado de compraventa

En un primer escenario encontramos que muchas veces se cuenta con un contrato privado de compraventa celebrado entre las partes (comprador-vendedor), el cual se perfecciona por el simple consentimiento y en el entendido de que la ley considera a los documentos privados como un modo perfectamente válido de formalizar un negocio. Lo que significa que al firmar un documento de esta clase las partes estarán obligadas legalmente a cumplir con su contenido. 

Sin embargo tratándose de inmuebles deben cumplir con la formalidad de constar en escritura pública, e inscribirse ante el Registro Público de la Propiedad. Además se tendrán que pagar diversos impuestos locales y federales al momento de realizar la transmisión de propiedad.

Poder Notarial

Otra situación común es contar con un poder para actos de dominio, muchas veces limitado al inmueble. Este suele utilizarse en la práctica por el bajo costo que implica. 

Lo anterior significa que en efecto podemos gravar (hipotecar), arrendar e inclusive transmitir (vender), dicho bien a favor de un tercero. Sin embargo debemos tener claro que estamos actuando a nombre y en representación de otra persona (poderdante), quien es el titular a nivel registral del inmueble, por lo que no es posible ostentarse como dueño del bien y recibir los beneficios del mismo. 

Es importante resaltar que un poder se extingue con la muerte de la persona que lo otorgó, por lo que en caso de llegar a ocurrir dicho acontecimiento el poder quedaría sin efectos.

Herencia

Otra situación es creer que somos dueños o nos ostentamos como uno por el simple hecho que algún familiar nos comentó que sería nuestro. Sin embargo para que esto suceda debe constar en un Testamento, el cual es un trámite personal y libre, mediante el cual una persona expresa su voluntad respecto de sus bienes y derechos para después de su fallecimiento. 

Aunado a lo anterior debe agotarse todo un procedimiento vía Notarial o Judicial para poder adjudicar el bien a nuestro favor. Lo anterior a través de una sucesión testamentaria, es decir, con el pleno conocimiento que existe y contamos con el testamento, o bien debemos recurrir a una sucesión intestamentaria, lo que significa que desconocemos la existencia de uno. 

Posesión

Llamamos posesión de un inmueble cuando se usa, goza y se disfruta de él, pero sin tener la titularidad del mismo. Aunado a  lo anterior, se desconoce la ubicación del propietario.

Para este caso existe el procedimiento llamado Prescripción Positiva o también conocido como Usucapión. Consiste en la adquisición de un derecho mediante ciertas condiciones y durante un lapso de tiempo continuado en el que se ha tenido la posesión del mismo.

Conclusiones 

Por lo ya mencionado si has dudado en formalizar tu inmueble, ¡hazlo, no lo postergues! Siempre estarás a tiempo de hacerlo.

Ana Karen Valdez

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